Hay negocios y negocios...
Cuando llegué a México, mi primer empleo fue con una amiga que luego descubrí que no merecía esa categoría. El día que decidí discontinuar esa sociedad, lo hice con ansias de alejarme de inconsistencias y mentiras comprobadas que me saturaron y no eran buen fundamento para construir nada. Nos iba bien en lo que hacíamos. Por lo que le dejé todo lo que habíamos invertido a medias, esperando se recomponga de mi ausencia y reintegre mi parte invertida para saldarme. Ese día aún no llega. Y claro que nunca más nos vimos. No la extraño. Tampoco a ese negocio. Creo fuí afortunada con la experiencia negativa y con dejarla, lo que me hizo buscar un nuevo sueño. Con lupa, estudié nuevas oportunidades con menos riesgos. Descubrí que Nikken ya me había encontrado a mi, pero yo no lo había considerado por prejuicios personales. Un producto fué la puerta a vivir resultados. Y sin riegos como los descritos antes, podía transformar mi excelente experiencia en oportunidad de dar...