Hay negocios y negocios...
Cuando llegué a México, mi primer empleo fue con una amiga que luego descubrí que no merecía esa categoría.
El día que decidí discontinuar esa sociedad, lo hice con ansias de alejarme de inconsistencias y mentiras comprobadas que me saturaron y no eran buen fundamento para construir nada.
Nos iba bien en lo que hacíamos. Por lo que le dejé todo lo que habíamos invertido a medias, esperando se recomponga de mi ausencia y reintegre mi parte invertida para saldarme. Ese día aún no llega. Y claro que nunca más nos vimos.
No la extraño. Tampoco a ese negocio. Creo fuí afortunada con la experiencia negativa y con dejarla, lo que me hizo buscar un nuevo sueño.
Con lupa, estudié nuevas oportunidades con menos riesgos. Descubrí que Nikken ya me había encontrado a mi, pero yo no lo había considerado por prejuicios personales.
Un producto fué la puerta a vivir resultados. Y sin riegos como los descritos antes, podía transformar mi excelente experiencia en oportunidad de darlo a conocer a otros y ganar ambos por ello.
Tiempo después descubrí que los modos admitidos por la empresa para este negocio eran varios y permitiendo enfoques diversos y sinceros de cada participante, lo que me alentó:
- Hacer compras personales más económicas
- Vender y ganar la comisión por cada producto
- Hacer el negocio entero, formando un equipo y guiándolos para ayudar a otros.
Y si haces ventas, tendrás una ganancia asegurada del 20%, así vendas el producto más económico o más caro del inventario. Es un valor excelente.
Cuando empiezas a desarrollar el negocio se suman a tus ingresos: compensaciones, premios, viajes, reembolsos y ser parte de una comunidad que procura afectar positivamente al planeta, ofreciendo un cambio de hábitos que mejoran tu salud y previenen enfermedades a vos, tu familia y sociedad.
Este negocio reúne gente de todo tipo y edad y todos dispuestos a ayudar para que funcione.
Y justo una pregunta que me revolotea hace años, al ver como nos vamos volviendo viejos a pesar de todo lo que hagamos, es: ¿Cómo será (económicamente) vivir retirados y fuera de nuestro país? Y me propuse construir para no quedar librada a mi suerte...
Mientras mi edad productiva lo permite, estoy haciendo crecer mi negocio, el que pueden heredar el día de mañana mi hijo o marido, para que cuando llegue nuestra vejez, el escenario no sea tan incierto.
Si necesitas más ingresos, ocuparte, pensar en tu pensión y mejorar tu poder adquisitivo, manejar tu tiempo de trabajo, compartir soluciones y ayudar a otros, conocer gente diversa... o si tienes alguna otra razón y crees que el negocio puede servirte, hablemos.
Eleonora
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