Carrusel de gastos buscando aliviar dolor
Cuando llegamos a México, solo traíamos 2 maletas cada uno. Algunas más traía mi hijo, que queríamos que no extrañara juguetes además de amigos, lugares, comida y familia. Nosotros podíamos manejarlo tantito mejor como adultos. Un hotel nos esperaba y 37°C de calor diarios. El mismo día del arribo, tras un viaje agotador, dormimos un rato y fuimos a ver dapartamentos y casas. El que más nos gustó estaba vacío totalmente. Sin embargo fue el elegido. Cerramos trato para poderlo habitar y seguimos allí hasta hoy. Tocaba armarlo completo. Todo un reto cuando estas agotado y empezando desde ceros. Pero ya sabíamos qué priorizar y lo que no nos sale hacer a cada quien para entregar esas decisiones en manos del otro. Lo primero era firmar papeles y antes de dejar el hotel, comprar y recibir colchones. No nos podía volver a pasar lo vivido en Bogotá: tuvimos una demora en la entrega de ellos por lo que tocó solucionar el faltante ¡por 2 noches! con ropa sujeta con un juego de sábana...