No más paracetamol para dolores de cuello, espalda y hombros
Cuando ya tomas medicina de farmacia a diario para contra-restar dolores, toca empezar a pensar que tiene que haber alguna otra manera de resolver lo que no se está yendo.
Por otro lado, todos sabemos que existen medicinas de acceso libre, que pueden causar efectos adversos si se administran por tiempos prolongados. Un ejemplo es el paracetamol, que se acumula en el hígado y puede dañarlo, por lo que abusar de él puede traer complicaciones muy serias.
En mi casa las cajas de paracetamol e ibuprofeno se compraban y consumían semanalmente hasta el año pasado. Y es que las contracturas de espalda, cuello y hombros, eran moneda corriente.
Por lo que sabiendo que no convenía mantener tal escenario, empezamos a buscar soluciones. Y el que busca, encuentra. Nos tocó probar. Descubrir. Sentir y si nos equivocábamos o no resultaba, tener plan B.
Llegando el cumpleaños de mi marido, la opción se tranformó en regalo poco romántico; pero si devolvía vitalidad, duraría por años y reducía gastos fijos, se me hacía súper elección: una buena almohada.Desconociendo qué podía interesar más, si una opción firme y alta u otra esponjosa, pedí las dos almohadas de Nikken y pudimos revisar y conocer las diferencias quedándonos con la elegida. Hoy tengo almohadas para mostrar de manera continua y ayudar a mis clientes a elegir.
Mi traumatólogo me había dado una clase acerca de almohadas al tratar mi hernia de 13° en el cuello y eso me dió guía para ayudar mejor, reforzar principios básicos acerca de como mejorar postura, cambiar posición al dormir y restar dolor. Y Nikken le añadió el diferenciador: "Relajando con imanes y mejorando circulación" para además bajarle a la contaminación electromagnética acumulada en el cuerpo.Noviembre del 2020 fue la última compra de paracetamoles e ibuprofenos. No los necesitamos más en toda la casa.
Los primeros dos días mi marido se acostaba en la almohada y no se le hacía cómodo el cambio. Sin embargo, cada mañana siguiente a usarla, al levantarse, sentía alivio en cuello, espalda y hombros, cumpliéndose lo más añorado: volver a sentirse bien.
Pasó a ser un recomendado más. Una oportunidad para que gente cercana y querida también se cuiden y noten diferencias. Poco importó que haya sido un regalo poco romántico. Ahora sí, volvían a ponerse lindos los días.
Eleonora
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