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Filtrar el aire de mi casa para vivir al aire libre

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Cuando llegamos a vivir a Monterrey, empezamos a investigar mucho sobre la ciudad. Resultó que México tiene un porcentaje enorme de desierto, el que el diccionario define como: "gran extensión de terreno arenoso o pedregoso que se caracteriza por una vegetación muy pobre debida a la escasez de lluvias y a la extremada variación de temperatura entre la noche y el día", y tal cual. Mi descripción es: ¿te acordás de "El correcaminos y el coyote"? Pues, como el escenario de ese dibujito es la parte norte de México. Y cuanto más te acercas a EEUU más aún. Y estamos a 2 horas del cruce con Texas. Monterrey tiene su valle verde, pero con poca agua, que se vale de lluvias, vertientes y manantiales para llenar presas de agua y abastecer a una ciudad que crece de a 300 personas por día (según datos de migraciones del 2021). Frente a mi departamento, a 15 minutos en auto se eleva una montaña majestuosa de 3500 mtrs de altura. La "Sierra Madre" que es parte de una cad...

Plantillas para el cese de discordia

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Llegaba el día del padre y encontrar que regalarle a mi marido era el desafío como en cada ocasión especial. Mi marido, ingeniero, no era el más convencido del funcionamiento de los imanes y me tenía loca con comentarios como "eso es brujería", "te convertiste en chamán", "ahora vendes imanes de refrigerador" y más. Para él era gracioso, para mi calaba en mi autoestima y empezaba a hacerse molesto y degradante.  Asique a pesar de lo que les conté en la entrada anterior y los casos de éxito con el Magflex , me sentía incómoda y molesta con la situación. La que me desafió a superarla mientras opté por no defender la tecnología ni sus efectos dentro de mi casa.  Por lo que con despecho, decidí regalarle: unas plantillas magnéticas para poner en sus zapatos. Con una carga aproximada de 900 gauss, con imanes ubicados en puntos de reflexología (los que mejoran el funcionamiento de los órganos), la circulación, mientras restan dolor y desinflaman las piernas. Cr...

Experimentos con magnetos

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Pasaron los días y con la cuarentena, nos ingeniamos para hacer un corte en medio del encierro con una actividad disruptiva y al aire libre.  Con mis vecinos organizamos una huerta comunal en un barranco al lado del parque de nuestro edificio, con permiso de la administración.  Quitamos malezas. Hicimos composta. Armamos terrazas de siembra. Conseguimos lombrices californianas que procesaran todo. Sembramos. Creció lo que quiso. Porque con cada volcada de composta, nacían verduras no esperadas. Comida que repartíamos entre todos o comíamos juntos.  Fue una temporada de esperanza, camaradería y trabajo conjunto. Conociéndonos y compartiendo lo más valioso de todos: tiempo.  Armamos turnos de riego. Otros fumigaban. Algunos quitamos crisálidas (mariposas en larva) antes que se comieran los tomates, melones, sandías, apios y otros. La cosecha y el reparto lo hacíamos con los niños.  Todo esto duró hasta que llegó el invierno y de repente nevó donde nunca cae nieve...

Dolor renal y mal sabor en el agua

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Por esos días, el agua que tomábamos, tenía mal sabor y olor. La carga de cloro era notoria al olfato y en la ducha.  Como les conté en la entrada anterior, con la llegada de los 40s, aparecieron cosas raras en la salud.  Dolían los riñones cuando adoptaba ciertas posiciones. Y se iban esos dolores si las cambiaba. Un nefrólogo era la opción médica que tocaba consultar. Pero la medicina en México ¡es carísima!. Por lo que decidí probar con el producto que mi amiga me había mostrado antes de dejar Colombia. El que ella había adquirido por temas de salud también en su casa. Me compré el mejor equipo de agua Nikken que había en el momento. Un Waterfall. Una suerte de acuario (según mis amigas mexicanas) que se ensambla sin ayuda de plomeros; alimentas con agua de la llave y otorga: Agua filtrada, Mineralizada con hasta 18 minerales (desencadenantes de procesos químicos en el cuerpo relacionados a formación de hueso, músculo, y buen funcionamiento de órganos entre otros), Sin clor...

¿Casualidad o causalidad? Una vida diferente

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En el año 2018 pisé México por primera vez en mi vida, junto a mi marido e hijo de 6 años. Mi marido llegó con visa y trabajo. Yo no. Tocaba empezar otra vez. Antes de dejar Colombia, una amiga muy querida, me presentó un negocio y producto japonés contándome que lo podía traer y desarrollar aquí en el nuevo país. Y distribuir en otros países cobrando en mi moneda. El producto introductorio fue un sistema de purificado de agua. Probé un vaso de agua corriente a ojos cerrados y en medio del mismo juego, uno del equipo de filtrado y para mi eran lo mismo. La prueba del sabor y ligereza no la pasé. No soy muy sensitiva. Pero mi marido sí descubrió las diferencias rápidamente. Y resulta que con nanotecnologías mejoran la forma de las moléculas de agua, la que entonces resulta más liviana y con mejor sabor y características. Sensiblemente notorias para un lindo porcentaje de perceptivos. Al principio el tema no me interesó. Guardé la info en mi mente , en alguna caja muy atrás en el espacio...